jueves, 18 de enero de 2018

EN RUINAS EN LA HABANA LA CASA DONDE MURIO EL PROCER MAXIMO GOMEZ

Morada de Maximo Gomez en el momento de su muerte
La Habana, cuba (Imagen Marti Noticias)

Máximo Gomez:
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Máximo Gómez Báez nació en BaniPeravia en la República Dominicana, el 18 de noviembre de 1836 y murio en la Isla de Cuba el 17 de Junio de 1905. Su infancia y adolescencia las pasó en su tierra natal en República Dominicana.
Fue un militar de la llamada Guerra de los Diez Años en Cuba contra el poder colonial de España y posteriormente General en Jefe de las tropas revolucionarias cubanas en la Guerra del 1895.

En ruinas en La Habana, Cuba; la Casa donde murio el procer independentista Máximo Gómez :
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(Con informacion de la web Marti Noticias )




En pésimas condiciones constructivas y de infraestructura, una casona víctima del descuido, desinterés y olvido que brinda un pobrísimo espectáculo restaurativo, es donde aparentemente  murió el 17 de junio de 1905 el general Máximo Gómez Báez, militar de la Guerra de los Diez Años y General en Jefe de las tropas cubanas en la Guerra del 1895.
Segun la fuente este lugar hace algunos años sirvió como atelier del también en ruinas teatro Amadeo Roldán en el Vedado , la Habana, Cuba. La otrora casa del general mambí es poco conocida incluso por los vecinos de la zona. Así lo corroboró Pedro Rodríguez, quien desde hace 57 años reside por allí.
"Es una lástima que hayan dejado deteriorar esa casona con la memoria histórica que alberga. En este país hacen monumento nacional cualquier lugar, sin embargo, de la casa donde murió Gómez nadie se acuerda", comenta Rodríguez.
Escombros, paredes sin repello, un césped despoblado y una columnata de cemento crudo donde hace un tiempo se erigiera un busto macro-cefálico ya perdido, aparecen como escena natural del espacio. En horarios diurnos un agente de la seguridad custodia el lugar, quien aparentemente comentó.
"No hija no, hasta donde yo se aquí lo que había era un atelier. Además, a mi me pagan por cuidar no por saber de historia. Aquí hace cerca de un año escuché hablar de un proyecto de restauración, pero hasta la fecha no se ha hecho nada", respondió algo molesto, ante la pregunta: ¿Usted sabe que aquí murió Máximo Gómez?
Alguna explicación debe existir para que Máximo Gómez tenga tan poco reconocimiento en la patria por la que tanto luchó. Su rectitud y sobriedad lo pagó caro. Ese calvario que fue su vida lo despojó poco a poco de todo lo que había ganado con sudor y sangre. Sin embargo, su osadía de aconsejarle al pueblo que no eligieran ministros ni administradores que alfombraran sus casas y usaran carrosas mientras las espigas no maduraran en los campos de la patria, lo han confinado a un breve espacio en los libros de Historia de Cuba, donde lo mencionan someramente.
Al parecer Gómez vaticinó esa lucha póstuma que llevaría a cabo contra el olvido luego del transcurso de las décadas. Así se lo hizo saber a José Martí cuando éste reclamó sus esfuerzos para iniciar la guerra del 95; 

-“No tengo más remuneración que ofrecerle que el placer del sacrificio y la ingratitud probable de los hombres”-.